Recientemente tuve el honor de moderar la mesa ‘Emprender en Internet’ correspondiente a la 93 edición del foro de emprendedores Thursday, donde intercambiaron impresiones Sebas Muriel, responsable de red.es
y vivo ejemplo de que ser un alto directivo de la Administración no es
incompatible con entender y trabajar para los emprendedores, y Antonio Gonzalez Barros, presidente del Grupo Intercom durante los últimos quince años y promotor de algunos de los proyectos más exitosos de la Internet hispana (Infojobs, Softonic, eMagister, Neurona…)
Lo cierto es que, tras unas ponencias más que interesantes y en las
postrimerías del turno de preguntas alguién preguntó a González Barros
cuales consideraba que eran las virtudes clave en el emprendedor. Antonio exhibió una flamante sonrisa y procedió a enumerar y justificar las cinco principales, a su juicio:
-Tenacidad: “nada en este mundo puede sustituir a la perseverancia. Tampoco el talento: nada más común que los fracasados con talento”
-Sentido común: “el hombre sabio puede sentarse en un hormiguero, pero sólo el necio permanece sentado en él”
-Pasión: “nada extraordinario se ha conseguido jamás en este mundo sin entusiasmo”
-Honestidad: “no interesa jugar con tramposos”
-Disfrutar con lo que se hace: “trabajar sin amor es esclavitud”
Sin quitar una coma a las ya expuestas por Antonio, me atrevo a sugerir algunas virtudes más, fruto de mi propia cosecha tras un primer año como emprendedor por cuenta propia y otros cuantos por cuenta ajena:
-Empatía: ser capaz de ponerte en el lugar de los
demás, sean tus clientes, tus proveedores, tus socios, tus
empleados…intentar ver el mundo como ellos lo ven es la mejor forma de
alcanzar un ‘win-win’ y favorecer el crecimiento sostenible.
-Disciplina: marcarse unos objetivos y cumplir con
uno mismo más de lo que cumplirías ante cualquier jefe es básico para
batir a ‘las organizaciones consolidadas’
-Austeridad: desde el primer momento y en todos los
órdenes de la vida: no dedicar nunca menos recursos de los que son
necesarios para cada objetivo, pero tampoco más. Especialmente cuando
gastas el dinero de otros. Un proyecto sanamente impregnado por la
cultura de la austeridad siempre tendrá una ventaja comparativa frente
a ‘las organizaciones consolidadas’
-Generosidad: una virtud no reñida con la anterior,
ya que implica entender que cuanto más lejos puedan llegar los demás
contigo, más lejos llegarás tú también con ellos.
-Humildad: para ser capaces de seguir aprendiendo
de quienes nos rodean, sean nuestros clientes, nuestros competidores o
nuestros colaboradores. Y también la única fórmula para rectificar
ágilmente tras los errores que, sin duda, cometeremos. Un emprendedor
soberbio siempre acaba estrellándose.
Para terminar, os dejo dos breves pero interesantes entrevistas realizada por los reporteros de Agora News a ambos ponentes, minutos antes de comenzar su intervención: Vía el Blog de: Jaime Estevez.
|