 La dificultad de la UE para transferir el resultado de sus
investigaciones científicas al tejido productivo -o "por qué Europa no
inventó Twitter, Google o Facebook"- es el principal asunto de debate
de los expertos reunidos hoy en Sevilla para diseñar el futuro del
Espacio Europeo de Investigación (ERA). Así lo ha explicado hoy
durante la conferencia inaugural del comité asesor del ERA (ERAB) la
comisaria de Investigación, Innovación y Ciencia de la UE, Máire
Geoghean-Quinng, quien ha valorado la "alta calidad" de las
investigaciones realizadas en Europa, pero también ha destacado su
falta de "capitalización".
Entre las dificultades de la UE para transferir a las empresas el
conocimiento generado la comisaria ha apuntado la "baja movilidad" de
los investigadores entre los países de la UE y entre los ámbitos
industrial y universitario, el alto coste de las patentes o la
"fragmentación" del mercado europeo. A ello se suma la
"infravaloración" del espíritu emprendedor en "muchos" países de la
Unión Europea o las "rigideces actuales del empleo y de los mercados",
ha apostillado. La superación de estos "cuellos de botella" de la
innovación en Europa será uno de los objetivos principales de la
Estrategia de la Investigación y la Innovación europea, que
Geoghean-Quinng prevé presentar ante el Consejo Europeo antes del
verano. La comisaria ha instado a los expertos en política
científica que entre hoy y mañana abordarán en la capital andaluza el
futuro del ERA a que aporten posibles soluciones a este problema con
objeto de que la consecución de esta iniciativa "sea una realidad" en
2030. Continúa en ADN
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