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MaloBueno 
Era yo todavía estudiante (bueno, a veces me gusta decir que aún lo soy) y andaba yo engolfado con algún ordenador (no recuerdo cuál, algún Mac con RamDisk, o tal vez el Vax en el que hacíamos las prácticas -toque abuelito Cebolleta-) y era sábado al mediodía. Sabía que era hora de cerrar pero suponía yo que algún bedel pasaría apagando las luces y echando a la gente.

Al cabo de un rato, cuando terminé, me di cuenta de que eso no era asi: me había quedado encerrado en la facultad: (sigue...)
el del bar (benditos bares) que me ayudó a salir me explicó que los encargados del tema cerraban la puerta y se iban, sin mas.

El tiempo después me ha mostrado que es práctica habitual en muchos edificios públicos (y privados) tener un montón de luces permanentemente encendidas para iluminar los suspiros y sudores que los trabajadores dejaron allí al marcharse a su casa.

Por eso me ha sorprendido la unanimidad (casi preocupante) mediática y en muchos ámbitos ante el día del apagón.
Cuando medios, bitacoreros, políticos y abajofirmantes están de acuerdo en algo (incluyendo a Antena 3), y además en varias partes del mundo, probablemente significa que ese algo no sirve para nada.

Extraido de la bitácora de fernand0, texto que continúa y puedes seguir leyendo.