
En Dinamarca, muchos estudiantes están haciendo algo que hace un par de años parecía impensable: acceder a Internet durante los exámenes.
Desde hace bastante tiempo que la computadora es parte fundamental
de la educación en ese país, pudiendo incluso los alumnos realizar sus
exámenes en la computadora (aunque desconectada de Internet, en ese
momento). Pero ahora el gobierno decidió dar un paso adelante, y
permitir a los alumnos consultar en Internet las respuestas para sus exámenes. Fundamentan esta decisión con el hecho de que Internet es una parte indispensable de la vida cotidiana, y que debe ser incluida en el aula y los exámenes.
Los alumnos pueden acceder prácticamente a cualquier sitio (incluido Facebook), pero no enviarse mensajes entre ellos ni con gente de afuera.
Lo que no es claro es cómo controlan esto, parece que la confianza en
los alumnos –y la amenaza de expulsión en caso de ser descubiertos–
juegan un rol importante. Incluso los alumnos declaran que no es fácil
hacer trampa, incluso con acceso a Internet: tienen poco tiempo para
responder a preguntas estrictas y precisas, y en Internet hay demasiada
información.
Al principio pensé que la idea era demasiado permisiva, pero pensándolo bien, me parece brillante.
Casi todos nosotros recurrimos a Internet para buscar información,
todos los días, y sobre la más amplia variedad de temas. Es inevitable,
una modalidad que llegó para quedarse, y que tiene el potencial de ser
más precisa (dependiendo de la fuente) y rápida que los libros de
consulta y las enciclopedias. Con tanta información (y desinformación) disponible, me parece indispensable que la escuela enseñe a filtrarla, analizarla, tener sentido crítico para darnos cuenta de qué de toda esa información es relevante y confiable.
Además, eso no excluye a la enseñanza de clase: para poder discernir
si algo que encontré en Internet es correcto, el conocimiento previo
que nos transmiten los profesores es fundamental. Así que, bien por
Dinamarca, por esta meta-enseñanza no solo de los temas académicos, sino de cómo aprender a informarnos en Internet.
Imagen. Vía Bitelio.
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