Incluso antes de aprender a hablar, los bebés organizan la
información que reciben acerca de números, espacio y tiempo, de una
manera más compleja de lo que hasta ahora se creía. Esto es lo que
han demostrado investigadores de la Universidad de Emory, en
Estados Unidos, en un estudio realizado con bebés de nueve meses a
los que se les presentaron imágenes de objetos sometidas a diversos
patrones. El tiempo que los bebés observaban dichas imágenes -
atendían más a las que les producían "sorpresa" por no
seguir los patrones iniciales- permitió determinar que los niños
organizaban rápidamente magnitudes, espacios y números.